El viajero que se anda sin cautela,
con quien tropieza cicatriza sus heridas.
El dolor de tu pasado se impregna en mi ser
y revive el miedo a la soledad.
No es que esto amerite un perdón.
No es que hayas sido tú o hayamos sido los dos.
No es que tú hayas merecido mi obsesión;
fue solo el miedo que acompaña a la alegría.
Ya no cabe más dicha en esta ausencia;
es todo cuestión de resiliencia.
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