miércoles, 17 de noviembre de 2010

Confort vs. Conciencia

Con la llegada de la primera revolución industrial, la gente comenzó a ver los beneficios que podría traer el desarrollar nuevas tecnologías competentes en distintas áreas, tecnologías que permitían tener un mayor grado de eficiencia por un menor costo monetario.

Se crearon adelantos como la producción en serie con lo cual se podía reproducir el mismo objeto una cantidad indeterminada de veces, sin preocuparse por el hecho de que pudiera perder alguna cualidad o que fuera menos útil que su semejante anterior.

De esta forma, se fue devaluando en cierta forma el valor moral que se le atribuía a un objeto, ya que las horas hombre requeridas para ensamblar cualquier prenda o artefacto, se vieron reducidas drásticamente. El valor sentimental que unía a una persona con un objeto se traspasó del valor de hacerlo al valor de adquirirlo.

Con esto se pasó a una nueva cultura en la que debido a la facilidad de producir, la competencia en el mercado se vio aumentada de manera importante y forzosamente se originaron estrategias para lograr atraer a una mayor población que consuma los productos.

Con ésta competencia se le da prioridad a tener ganancias significativas, ya no solamente basta con tener lo suficiente para vivir bien, sino que se sueltan en la sociedad productos que se vuelven de uso cotidiano.

Estos productos nos hacen la vida mucho más cómoda, nos ayudan a ahorrarnos una gran cantidad de tiempo debido a su utilidad y nos brindan un apoyo que se ve reflejado en pequeños detalles y por lo tanto se vuelven una parte habitual de nuestro ser social.

La mayoría de nosotros estará de acuerdo en que es más cómodo tener un auto propio a utilizar el transporte público, ya que de ésta manera no se depende de los demás para llegar a tu destino: tienes la libertad de transitar como a ti te parezca más conveniente.

Y estos ejemplos los podemos encontrar por todos lados: el internet hace un poco más de diez años no era realmente una necesidad, pero ahora es una de las prioridades en cualquier casa el contar con acceso a la red; o los celulares que hace más o menos el mismo tiempo no eran tan frecuentemente utilizados, ahora son remplazados por nuevos modelos a una velocidad impresionante y de salir de la casa sin nuestro dispositivo de comunicación, nos sentimos completamente “desnudos” e inseguros.

Aisladamente esto no representa una amenaza, de hecho puede ser bastante benéfico vivir en una cultura con tendencia hacia la globalización donde la comunicación y la libertad de tránsito sean impulsadas potencialmente.

El problema radica en las costumbres que hemos tomado a lo largo de los últimos años por el hecho de querer estar a la moda para encajar y simpatizar con el resto de la sociedad. Para lograr hacerlo, compramos el último modelo de cualquier cosa o adoptamos costumbres que de no existir una presión social no nos cruzarían ni por la mente.

Hemos llegado a tal grado de competitividad, que la búsqueda por aceptación y por comodidad se ven estimuladas de una manera incuantificable.

De acuerdo a estadísticas arrojadas por el World Watch Institute, en Estados Unidos anualmente se gastan 18 mil millones de dólares en cosméticos, comparado con los 18 mil millones de dólares necesarios para erradicar la hambruna y la desnutrición mundial; los consumidores de la Unión Europea y de Estados Unidos gastan anualmente 17 mil millones en comida para sus mascotas, comparado con los 16,3 mil millones (con los gastos combinados) necesitados para inmunizar a todos los niños del mundo, darles agua potable y lograr el alfabetismo mundial.

Con estos datos podemos ver claramente que vivimos en un mundo que se rige por el consumismo y que los problemas que afectan directamente a otros seres humanos no nos preocupan realmente.

A pesar de ver o escuchar constantemente noticias sobre gente que vive en extrema pobreza y las dificultades que tienen para lograr sobrevivir por lo menos un día más, es poco lo que hacemos cuando lo comparamos con los resultados que hemos conseguido.

Muchas veces con donar un poco de dinero (incluso el cambio que nos queda de nuestras compras) a caridad nos basta para “quitarnos un peso de encima” y limpiar nuestra conciencia, contándonos la historia de que somos buenos ciudadanos globales.

Pero la realidad es que ahora ya no basta con siquiera dar el dinero o la comida para que la gente pueda sobrevivir por un cierto periodo de tiempo, estas soluciones son efímeras debido a que dentro de poco la persona a la que se ha ayudado se encontrará en la misma situación.

Lo que debemos de hacer como raza, es involucrarnos realmente con nuestros semejantes y volvernos conscientes de la problemática en la que nos estamos envolviendo.

De poco le sirve a un necesitado que lo alimenten por un día, lo que de verdad se ocupa es capacitar y educar a la gente. Al capacitar a una persona, se le puede dar la oportunidad de abrirse su propio camino y entrar a un mundo en el que será lo suficientemente competente para sobrevivir por su cuenta.

Mientras nos sigamos moviendo en un esquema en el cuál es más importante demostrar que se tiene poder en vez de hacer algo útil con el mismo, nos seguiremos distanciando emocional y espiritualmente del mundo que nos rodea. No tomaremos conciencia de la manera en que nuestras acciones pueden afectar a las demás personas en el planeta.

Es más cómodo tener un auto propio para no depender de los demás, pero de una forma o de otra dependemos de las acciones de los demás ya que si todos decidimos en un momento utilizar un auto de manera individual, el tráfico posiblemente se intensificaría de tal manera que haría nula la ventaja de poseer un medio de transporte y además de esto los niveles de contaminación aumentarían.

Y es un signo de poder económico el tener el último modelo de un celular, pero no es un acto benéfico para nadie el desechar electrodomésticos generando alrededor de 40 millones de toneladas por año en el mundo, según lo calculado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Al parecer la tecnología y el desarrollo son armas de doble filo, ya que pueden ser tan benéficos como nosotros lo deseemos o tan destructivas como el uso que les demos, y para evitar seguir por este camino necesitamos informarnos de las consecuencias de nuestros actos y tomar acciones para tomar otra dirección.


Imágenes: Banksy, Adbusters

Vacas en paz, mundo feliz

Las personas que vivimos a merced de la cultura occidental, tenemos arraigada la idea de que el consumir leche y otros productos lácteos es benéfico para nuestro organismo, ya que nos la venden como una excelente fuente de calcio que nos ayuda a crecer “apropiadamente” y a desarrollar nuestros huesos.

Además, gran parte de nuestra dieta se basa en el consumo de la carne producida por éste animal, por lo que no es de sorprenderse que 700 millones de personas sobrevivan gracias a la ganadería o que únicamente en la Unión Europea y Japón combinados existan aproximadamente 35.4 millones de vacas.

Pero a decir verdad, de acuerdo a estudios que se han realizado durante los últimos años se ha demostrado que lejos de lograr tener una mejor calidad en nuestra nutrición; el hecho de consumir los productos que nos aporta éste noble animal son nocivos para nuestra salud.

Somos los únicos animales que tomamos leche durante gran parte de nuestra vida y la conseguimos explotando a una raza ajena. Se ha demostrado que los seres humanos únicamente necesitamos tomar leche (y materna) durante los primeros años de vida, ya que dentro de ésta viene información genética que indica a nuestros órganos cuánto deben de crecer.

Al consumir leche proveniente de otro mamífero, con carga genética distinta, nuestro organismo se ve afectado. El crío de una vaca es más grande y pesado que un bebé humano, por lo que es lógico que el mensaje que recibe genéticamente a través de la leche lo ayude a crecer más, pero esto no siempre significa lo mejor.

Además de propiciar un crecimiento acelerado en las personas, es estimula el crecimiento de hormonas (tanto benéficas como cancerígenas) propiciando así el desarrollo de enfermedades y situaciones tales como la adolescencia adelantada y un proceso de envejecimiento más veloz.

Por el resto de nuestra vida, seguimos necesitando ingerir calcio, pero el tratar de obtenerlo a partir de los productos lácteos es uno de los medios menos eficientes que existe. Hay otras alternativas que podemos encontrar fácilmente dentro de los vegetales y los granos.

De acuerdo a la página tips4mums.com y su artículo 25 razones para no tomar productos lácteos la leche es sometida a múltiples procesos tal y como lo son: la pasteurización, la congelación, adición de pesticidas, adición de herbicidas, etc.; lo cual reduce drásticamente la cantidad de vitaminas y enzimas que son necesarias para digerirla.

Si no fuera por estos procesos, la leche llegaría a nosotros con una gran cantidad de toxinas debido a que todos los mamíferos las liberan a través de la misma; y llegaría con una cantidad de sangre mayor a la que ya contiene (en USA se permite que la leche tenga entre 1 y 1.5 millones de glóbulos blancos por mililitro)

El beneficio de someter el producto a éstos tratos no resulta ser muy grande, ya que de igual manera se siguen manteniendo en la leche sustancias tal como la caseína (cola muy poderosa que llega a ser utilizada para pegar muebles) que producen infecciones en nuestro cuerpo y producción excesiva de mucosa.

Y no sólo se generan infecciones y/o enfermedades en el sistema respiratorio, sino que también se han demostrado la relación que existe con el consumo de leche y problemas como la diabetes, problemas cardiovasculares, el sobrepeso, los principales cánceres de colon, cáncer de próstata, cáncer de mama, anemia, osteoporosis, estreñimiento, etc.

Si bien es cierto que la leche de vaca contiene una mayor cantidad de calcio, lo que no sabemos generalmente es que se necesita una cantidad de magnesio suficiente para poder absorber apropiadamente el calcio, por lo que por más calcio que exista en el producto, no la podemos aprovechar de manera adecuada.

Otro factor que dificulta la apropiada absorción del calcio es la existencia de alimentos ácidos en nuestra dieta, entre ellos: la leche. Paradójicamente la leche contiene ciertas proteínas que para poder ser procesadas adecuadamente necesita bicarbonato y citrato de calcio, sustancias que son tomadas por nuestro organismo de nuestros huesos.

A pesar de ser tan contraproducente el hecho de consumir leche, en Latinoamérica éste negocio es uno de los más dinámicos y amplios.

Brasil cuenta con el segundo rebaño vacuno más grande del mundo, después de la India, con aproximadamente 160 millones de bovinos. Cabe destacar que en éste país se encuentra la selva amazónica, el mayor procesador natural de bióxido de carbono.

Debido a la ganadería, la selva amazónica se ha visto deforestada aproximadamente en un 70%, lo que ha traído, trae y seguirá trayendo grandes consecuencias para el mundo por el cambio climático.

Y no sólo la industria ganadera contribuye a la tala excesiva de árboles, sino que por sí misma contribuye al deterioro de nuestro medio ambiente. Se ha calculado que de todo el óxido nitroso (que produce 296 veces más el calentamiento que el CO) producido por los humanos, el 65% se debe a la actividad ganadera.

Además, una vaca sola produce entre 100 y 200 litros de metano diariamente, lo que significa que tranquilamente una vaca al año es capaz de producir hasta 73 mil litros de éste gas. Y lo más alarmante es que el metano es el principal gas de efecto invernadero, con una presencia en la atmosfera de 0.0017% (en los modelos tradicionales, en modelos más especializados el porcentaje atmosférico se eleva hasta un 1/3 del total de gases).

Un kilo de metano tiene el mismo efecto que 21 kilos CO2 y además calienta 23 veces más la atmosfera que el CO2 ya que su formación molecular le permite la absorción 20 veces mayor (comparado con el CO2) de las radiaciones infrarrojas.

Por si fuera poco, se estima que para producir un kilo de carne de res, todo el proceso consume alrededor de 13,000 litros de agua, contaminando además parte de la misma debido a los procesos químicos involucrados.

Las vacas también se ven afectadas, ya que son explotadas al máximo para “aprovechar” todas las bondades que podemos conseguir de ellas (carne, piel, lácteos, etc.) y su leche es robada para nuestro consumo, dejando así a sus críos débiles (y muchas veces a propósito para vender carne de ternera) y sin una oportunidad de desarrollarse apropiadamente.

Existen muchas personas preocupadas por ésta situación. Incluso artistas como la cantante P!nk, quien en su último video (Raise your glass) muestra a una hilera de mujeres con succionadores puestos en sus pechos a fin de alimentar al crío de una vaca.

Nos podemos dar cuenta de que la actividad ganadera prácticamente trae pocos beneficios en comparación de los daños que puede causar, y las culpables no son precisamente las vacas.

Si bien es cierto que mucha gente depende de ésta actividad, también lo es que nos está trayendo muchos problemas como raza por lo que deberíamos de empezar a ver en qué manera se puede ayudar a todas esas personas a fin de que puedan dejar ese estilo de vida.

Por lo que también es necesario empezar a cambiar nuestros hábitos alimenticios, no sólo para respetar los derechos de los animales y darles un trato más justo, sino para reducir la cantidad de enfermedades que podemos desarrollar y ayudar a combatir las causas y efectos del cambio climático.


Imagen recuperada de: http://blogs.que.es/ilusiones-perdidas/2009/5/15/la-eocnomia-explicada-vacas

Imagen de "Raise your glass" por P!nk

Hacia un futuro más verde

Desde hace algunas décadas en México se decidió hacer algo respecto al consumo y venta de estupefacientes; se decidió apoyar a Estados Unidos en su prohibición y se establecieron algunas autoridades e instituciones para poder tener un mayor control.

Pero uno de los problemas fue, que al momento de decidir prohibir los estupefacientes tanto en el país del norte como en el territorio mexicano, no existió un consenso en la población; y cuando se prohíbe algo en un pueblo sin consultar a su gente, lo más probable es que clandestinamente surja una manera de reemplazar las antiguas vías de suministración, dando paso así a negocios ilícitos.

Ahora se ha llegado a hablar a nivel estatal sobre la legalización de productos como la marihuana para usos alternos a los medicinales.

Uno de los ejemplos más recientes es la fallida Propuesta 19 sometida a votación en el estado de California el pasado dos de Noviembre del año presente, donde el 49% votó en contra de la legalización, el 42% a favor y un 7% quedó indeciso ante tan difícil situación. Sin embargo, esto representa que aproximadamente 4 de cada 10 californianos quieren que se legalice la marihuana en su país.

Esto representaría un gran avance por parte del estado de California hacia un futuro menos violentado, debido a que lo que en principio les fue quitado sin su consentimiento, sería devuelto.

Además de permitir el consumo de éste producto, los que ahora son llamados criminales pasarían a ser empresarios legales y se tendría un mayor control sobre el tráfico del producto, abonando así un ingreso más al capital económico de la población.

No se puede predecir realmente las consecuencias sociales que traería el hecho de legalizar la marihuana. Sabemos que posiblemente sería algo contraproducente para algún consumidor que se vuelva adicto, debido a los efectos secundarios que ya conocemos respecto al producto.

Aún así, hablar de lo que realmente representaría socialmente es complicado. No sabemos si se podría comparar con los daños que trae el alcohol, que según el estudio realizado por David Nutt y Leslie King (publicado en The Lancet) es la droga más peligrosa si se consideran el perjuicio que causa al consumidor y a las personas que le rodean; esto comparando el alcohol con drogas tales como la heroína, el crack, la cocaína, el tabaco el éxtasis y otras más.

Pero lo que es seguro, es que ésta no sería la solución al problema del narcotráfico, ni al problema de la violencia o al de la masacre que crece día con día en nuestro el territorio mexicano.

A pesar de que legalizar algo le quita la parte de tabú y la hace menos atrayente la curiosidad humana, la gente que ya consume sustancias ilícitas no dejaría de hacerlo simplemente por el hecho de que la ley se lo permitiera.

Probablemente las agresiones se verían reducidas, ya que las fuerzas armadas del país no tendrían que enfocar todas sus energías en buscar y combatir narcotraficantes, pero tampoco podemos decir que al legalizar algún estupefaciente lograríamos eliminar la venta ilícita del mismo, ya que la economía mexicana no da lugar a esa realidad.

De tener el poder adquisitivo suficiente para poder comprar las cosas en la vía legal, no existirían las películas piratas ni los software creados para descargar música y videos en internet.

Lo que se lograría con la legalización, sería oxigenar el problema, pero no darle una solución definitiva. Un problema tan complejo no puede resolverse de manera tajante; necesita tiempo y estrategias bien planeadas.

Mientras el panorama mexicano pinte únicamente desolación, agresión e inseguridad, más aumentará el nivel de delincuencia, corrupción y pobreza.

A pesar de no estar ligados directamente la pobreza y la drogadicción se relacionan de manera contundente.

Al vivir en un estado de pobreza, la gente difícilmente tiene acceso a la educación por lo que no tiene conocimiento de una amplia gama de factores, incluyendo los daños que pueden provocar el consumir drogas.

Además, de empezar a consumir drogas y tener el conocimiento de lo dañinas que pueden ser, si se vive en pobreza difícilmente se puede hacer ingresar al paciente a un centro de rehabilitación, ya sea porque no se cuente con el capital económico suficiente o porque no se tenga conocimiento del mismo.

Otro factor que interviene es que la realidad mexicana y en muchos países latinoamericanos, al tener escasos recursos una de las opciones que vienen a la mente es migrar hacia el norte en busca de mejores oportunidades y/o condiciones de vida.

Pero el proceso de migración es uno bastante violento, en el que se tiene la posibilidad de ser regresado, abusado, asaltado, violado, asesinado, mutilado, maltratado, etc. y para resistir todo esto acudir a prácticas malsanas como el consumo de drogas.

Y si se decide no salir del país debido al peligro que esto representa, queda dentro de las opciones el realizar actos ilícitos (entre ellos el narcotráfico) para lograr sobrevivir.

Atacar un hecho que es considerado agresivo para la salud y seguridad nacional con medidas que implican la violencia y el uso de fuerzas armadas resulta entonces poco eficiente.

Mientras lo único que se busque sea eliminar a la gente involucrada en este negocio ilegal mediante la fuerza bruta, los esfuerzos no rendirán muchos frutos, ya que hay todo un mundo de gente aspirando a tener el poder que esas personas poseen, aunque eso signifique tenerlo por un lapso corto de tiempo y terminar muertos.

La marginación y las casi nulas oportunidades que existen para que una persona salga de un estado de pobreza extrema han generado una sociedad con un alto nivel de violencia arraigado.

Mientras no se eduque y capacite a las personas lo único que estamos haciendo como sociedad es aproximarnos a un futuro donde éste tipo de actos sea más abundante, y donde sin importar que la marihuana sea lícita o no su consumo se vea aumentado.

Una solución que tomaría más tiempo pero sería más efectiva, sería darle las armas a la gente para combatir la situación (y no de forma literal), mediante la educación. Es bien sabido que el nivel de desarrollo y la riqueza de un país se encuentra en su gente, y mientras gran parte de la población viva en situaciones de marginación y pobreza, difícilmente dejará estas costumbres que son dañinas para todos.

Mientras la gente no esté consciente del daño que puede provocar el vivir con una adicción, los consumidores de sustancias dañinas para el cuerpo seguirán existiendo, y por lo tanto existirá la necesidad de alguien que suministre los productos necesarios para dichas sustancias, ya sea de manera lícita o no.


Imagen: http://analisishectorylili.wordpress.com/2007/11/26/la-polemica-viva-la-legalizacion-de-las-drogas-en-mexico/

Una Guerra Mundial Permanente

Es bien sabido por todos nosotros que en México y el mundo existe una fuerte inclinación por las costumbres machistas, en las que se pone al hombre como el centro del universo y se deja a la mujer a un lado; pero la cosa no termina aquí, se empodera al hombre de tal manera que se llega a creer el cuento de que es la raza superior y que por el simple hecho de ser hombre es incuantificablemente más inteligente que las “razas inferiores” y que tiene el derecho de controlar todo lo que está a su alrededor.

A partir de ésta mentalidad se han derivado problemas (principalmente en la cultura occidental) que permiten intensificar las costumbres de consumismo, de competitividad, de sociedades violentadas, entre otras.

En algunos países que están “desarrollados” la mujer ha logrado rebasar los límites impuestos por el machismo, logran conseguir educación y un trabajo que satisfaga sus intereses.

Pero muchas veces los principios del feminismo se han mal logrado, ya que en vez de llegar a una equidad de géneros lo que se hace es poner ahora a la mujer por encima del hombre debido a su capacidad superior para sustentar el hogar y por su acervo cultural; lo cual está propiciando una cultura sexista totalmente retrógrada.

La mujer intrínsecamente tiene derecho a las mismas libertades que tiene el hombre, pero en una cultura consumista donde más (poder, dinero, bienes, etc.) significa mejor, es difícil dar paso a un ambiente de igualdad.

Pero dejando a un lado los países que ya han ido “superando” el machismo, son pocos los países que por lo menos reportan los actos de violencia cometidos contra las mujeres.

Con el machismo, las mujeres son gravemente afectadas debido a los abusos (en todos los sentidos) que se propician con este pensamiento; se les condiciona su forma de ganarse la vida, su rol en la casa, en la sociedad, en la familia, su manera de actuar, pensar, sentir y vestir, etc.

Pero también a los hombres se les afecta, ya que al tener un concepto ideal de lo que significaba ser el macho en la especie, se ha ido encarcelando la libertad de ser de éste género, prohibiéndole desempeñarse en distintas actividades y limitando su capacidad emocional, su sentido artístico y seguramente algunos otros aspectos.

Debido a estas formas que se fueron aceptando como modo de vida, las sociedades se fueron haciendo muy cuadradas rechazando cualquier tipo de experimentación por parte de un miembro de las mismas.

Ha influido de tal forma, que la gente que ha llegado a puestos públicos-políticos (entiéndase política como la actividad para regular las diferencias en la sociedad) tiene una mentalidad sumamente estrecha y provocan mediante su trabajo que se sigan dando una serie de injusticias por parte de violadores de los derechos humanos.

Pero la discriminación no solamente se da por parte de los hombres hacia las mujeres, sino que también por parte de las mujeres a ellas mismas.

Es increíble ver lo que sucede en algunos estados de la República mexicana, por ejemplo: Guanajuato.

Es comprensible que por el hecho de haberse desarrollado en una sociedad tan conservadora como lo es la comunidad guanajuatense, se tengan ciertos prejuicios acerca de lo que es aceptable o no para una mujer, pero lo que no logra cuadrar en el concepto actual de libertad, es que la directora del Instituto de la Mujer en Guanajuato diga que una mujer con tatuajes y perforaciones y tatuajes es un ejemplo de la pérdida de valores en la sociedad; peor aún es que compare ésta acción con marcar a las vacas.

Y como este caso se presentan muchos más, por ejemplo en la ciudad de Irapuato, Guanajuato a las mujeres se les sigue considerando como las esclavas de la casa, las que tienen que atender a la familia y tienen que sacrificarse por la felicidad de los miembros de la misma. Me consta de facto que las leyes para la protección a la mujer son meramente un ideal, no una realidad.

Además de que es anticonstitucional agredir físicamente a alguien, supuestamente las leyes protegen a la mujer y a la familia, pero la realidad demuestra lo contrario.

Omitiré los nombres de un caso para respetar la intimidad de la persona:

Una mujer fue golpeada por su esposo repetidas veces, y más de una vez mientras él se encontraba en estado de ebriedad. La señora decidió en un par de ocasiones presentar denuncias de agresión en las organizaciones correspondientes para después proceder a los trámites de divorcio.

Al momento de presentar éstas evidencias, lo que se le contestó fue un “Seguramente usted provocó a su esposo, usted debe comportarse para que él sea feliz. Además una denuncia es de 2008 y otra de 2010, por ley no debe de pasar mucho tiempo entre una agresión y otra, muchas veces las mujeres merecen ser golpeadas para recordarles su lugar.”

Lo más aberrante es que algunas de estas respuestas fueron dadas de una mujer a otra. Pero es algo de esperarse, ya que la misma cultura enseña a las mujeres los roles que “deben” acatar por lo que permiten el abuso a sus derechos.

Lo que no es aceptable, es que una miembro del cuerpo que se encarga de hacer justicia, tenga una mentalidad tan cuadrada que permita éste tipo de barbaridades.

Para poder representar a un país y velar adecuadamente por los intereses de su pueblo, no es posible adoptar conductas que propician la violación de los derechos humanos ni conductas anticonstitucionales.

Al vivir en una sociedad machista, de cierta forma ya no es de sorprenderse escuchar este tipo de historias.

Y a pesar de los grandes esfuerzos de algunas personas, se sigue abusando de la mujer y generalmente hay más personas involucradas que también sufren por la situación (llámese madre, padre, hermanos, hijos, etc. de la víctima)

Ya han pasado bastantes décadas como para que se siga teniendo una mentalidad tan primitiva, no es coherente que un país como México que busca luchar contra el crimen organizado no busque luchar en primera instancia contra los crímenes que cometen los mismos encargados de salvaguardar la integridad humana y defender los derechos humanos.

Ésta guerra de los sexos es retrógrada pero no ha pasado de moda. Es necesario darle una resolución y pronto si es que se quiere progresar en algún momento.

Pero será algo realmente difícil, ya que en varios países por todos lados se motiva a los hombres a vivir bajo este esquema en el que un género va detrás del otro y generalmente el femenino detrás del masculino.

Las tres reglas de la conversación

Es común escuchar que si no se quieren tener riñas en una conversación, lo más recomendable es abstenerse de hablar de temas polémicos, principalmente tres: el fútbol, la religión y la política. Los tres temas son bastante “peligrosos” en una conversación debido a que dependiendo de los intereses y gustos personales se tienen distintas opiniones en estas áreas.

Tan el fútbol, como la política y la religión son entes que tienen una amplia gama de grupos (ya sean equipos, partidos, religiones, sectas, etc.) y al presentarse como tal, se crea en las masas una cierta necesidad por pertenecer a ellos. Al pertenecer a un grupo se tiene esa sensación de aceptación y de aprobación; los intereses propios congenian con los de terceras personas y por lo tanto nos sentimos motivados a promover nuestras ideas y a compartir puntos de vista.

Pero conforme nos vamos “casando” con estas ideas, nos vamos sintiendo de cierta manera comprometidos a defenderlas y a adoptarlas como parte de nuestra identidad integral. Llega a ser tan grande el grado de enajenación que en cuanto nos vemos enfrentados a personas con distintas creencias, nos ponemos a la defensiva y atacamos fervientemente a nuestros opositores, tratando de argumentar nuestra visión y sentenciando las posturas de los demás.

En varios casos como sociedad mexicana, culturalmente nos hemos ido haciendo cada día menos tolerantes y menos pacientes al momento de relacionarnos, y cuando se trata de este tipo de temas, pareciera que se tocan terminaciones nerviosas de una manera casi artística, ya que las reacciones son impresionantes. Y esto es un gran problema, ya que al no tener tolerancia, se va perdiendo el respeto y se empiezan a formar prejuicios.

Gradualmente vamos adoptando y desarrollando más y más prejuicios empezando a generalizar situaciones y reaccionando ante las mismas de una manera casis sistemática; al encontrar argumentos que parecen ser efectivos para contrarrestar las líneas de nuestros interlocutores, vamos quedándonos con dichos argumentos y los hacemos parte de nuestras creencias, cerrándonos y rechazando nuevas propuestas. Y a esto es a lo que me quiero dirigir con las famosas “tres reglas”.

En la medida en la que nuestra tolerancia, aceptación y entendimiento se ven disminuidos, se nos va dificultando cada vez más y más la convivencia como seres sociales, por lo que encuentro el evitar temas tan controversiales como algo sumamente contraproducente para nuestro desarrollo tanto individual, como colectivo. Al no dar pie a debates y discusiones constructivas, nos vamos quedando estancados principalmente como sociedad. Como bien lo dijo Albert Einstein “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”

Para comenzar, analicemos la regla “No hables de fútbol”. Como mexicanos muchas veces vemos este deporte como “El Deporte”. Constantemente vemos casos en los que los padres presionan a sus hijos de una manera impactante para que destaquen en esta disciplina e incluso llegan a enfocar gran parte de los ingresos y recursos de la familia para que el hijo elegido se desempeñe de la mejor manera posible.

Llegamos al ver el fútbol como una religión, lo dogmatizamos y tratamos de aprender de los integrantes que dan la impresión de ser los más aptos en éste plano. Conforme vamos aprendiendo los gajes del oficio, nos vamos identificando y haciendo prácticamente discípulos de ciertos profesionales. Ya sea por medio de las hazañas que vemos a los jugadores realizar en la cancha, los comentarios de los interlocutores, las estrategias de los técnicos o por cualquier otro medio, vamos realizando un proceso de selección y adoptamos una postura sobre qué y quién es lo mejor.

Se le da tanta publicidad a los equipos, se invierte tanto dinero y se habla tanto de técnicas y jugadas en los medios masivos de comunicación que vamos haciendo a un lado la parte más rescatable de este deporte: el trabajo en equipo.

La forma en la que se aprende a trabajar en equipo mediante un deporte realmente no tiene precio, ya que es una manera divertida de hacerlo y además los resultados se pueden observar en muy corto plazo. Se va fomentando la responsabilidad que cada integrante tiene para poder lograr un objetivo en común: ganar. Se enseña a trabajar de manera sinérgica y a valorar a los demás integrantes y su esfuerzo.

Pero desgraciadamente en México esta parte tan buena del fútbol cada vez se aprecia menos, cada vez más se le enseña desde pequeños a la gente que practica el deporte a tratar de destacar y que traten de ser ellos quienes metan los goles. En muy pocos lugares se enseña a trabajar sinérgicamente y se va fomentando la agresividad entre miembros y en un grado mucho mayor a los rivales. Van haciendo que el concepto de deporte se relacione estrechamente con ganar, en vez de relacionarlo con diversión.

Las pláticas de fútbol giran en torno a críticas, a dejar en un segundo plano y se insulta a los equipos que no sean el favorito y tratar de remarcar sus errores; se crea una cierta rivalidad irracional hacia los fanáticos de otros grupos y se empiezan a marcar líneas divisorias; se empieza a generalizar y catalogar tanto equipos como seguidores y se empiezan a crear prejuicios. Se exalta de una manera impresionante el fanatismo (tal como en algún tiempo en Europa se llegó a exaltar el nacionalismo, desenlazándose en un conflicto mundial) mediante estrategias muy bien pensadas.

Al no estar acostumbrados como sociedad a ver este lado del fútbol, el lado que nos impulsa a valorarnos unos a otros, a respetarnos y a trabajar en equipo de forma efectiva, es fácil establecer la segunda regla: “No hables de política”.

La política (o más bien, la ciencia política) nace de la necesidad del hombre de censar el estilo de vida de un grupo o colectividad y tratar de arreglar conflictos estableciendo normas que regulen la paz. La forma en la que la política se maneja, va dependiendo de cada país y en algunos casos de cada estado. En México la política es una maravilla y es fácil darse cuenta de esto.

Con el tiempo, se han formado partidos que son los que “mejor representan nuestros intereses” y proyectan imágenes en la sociedad sobre cuál es el mejor y por qué hay que apoyarlo. Pero al ser tan “diferentes” los partidos que son más populares, se crea un enorme conflicto de intereses en la sociedad, ya que (ideológicamente) a fin de cuentas los que estén en el poder serán los que dirijan el país.

Al sentirnos representados por un partido y pensar que es éste el que es el más apropiado para el resto de la sociedad debido a sus excelentes decisiones, nos sentimos como parte de algo mayor y tratamos de defender a como dé lugar la reputación y la imagen de dicho grupo.

Cuando sale en una conversación el tema de la política y alguien no concuerda con nuestro punto de vista, sacamos los trapitos al sol del partido que dicha persona apoya y tratamos echarle tierra hasta el cansancio. O bien, en caso de que lleguemos a concordar en perspectiva, nos quedamos con las ideas que ya teníamos y reforzamos nuestro fanatismo por éstas.

Lo triste es que (como en el fútbol) las pláticas sobre política no van más allá de las riñas y las discusiones sin sentido, de los ataques constantes a nuestros opositores y de la carrera interminable por tratar de difamar a quienes no concuerdan con nosotros.

No nos damos cuenta de la importancia que tiene hablar sobre política, de ver qué es lo que estamos logrando como pueblo y hacia donde realmente queremos dirigirnos. Nos cegamos ante la situación actual y no ejercemos activamente el derecho que tenemos como actores políticos.

Al no hablar sobre este tema (de vital importancia) con la seriedad y madurez que requiere, nos estamos dando el lujo de no arreglar los problemas que existen en la sociedad y de no establecer las pautas adecuadas de lo que es lo más conveniente para el interés colectivo.

Y si ya dejamos en claro que con las primeras dos reglas se nos impide hablar sobre la sinergia social y la normalización de conflictos, mucho más fácil es hablar sobre nuestros métodos y creencias para llegar a la realización como individuos, de lo que se deriva la tercera regla: “No hables de religión”.

La religión actualmente en México es vista (principalmente por los jóvenes) como algo innecesario, algo que no tiene sentido y que ha tenido sus deslices a los largo del los años. Hablar de religión es hablar de uno de los temas más delicados que existen, ya que aquí se encuentran las creencias, valores, la ética y la moral, y el hecho de contradecir en cualquier sentido esta parte de una persona, puede resultar en algo que es percibido como uno de los peores insultos.

El mayor problema es que al no ser tolerantes en otros aspectos, más difícilmente los somos con este, nos cerramos a otras ideas. Pero realmente la religión es un camino para la autorrealización, un sendero de paz y amor por el cual es útil guiar nuestras vidas. Cada quien puede tener su propia herramienta para poder llegar a realizarse, pero no por esto es necesario agredir los caminos de los demás.

Considero necesario hablar sobre religión para poder encontrar similitudes y poder conseguir puntos a partir de los cuales podamos generar una reflexión profunda. Es obvio que habrá diferencias, pero no hay alguna religión mejor o peor que otra, simplemente tienen distintitas maneras de enseñar y son interpretadas de diversas maneras.

Además, el no hablar de religión sería como no hablar sobre la ciencia, éstas dos no son muy diferentes, la cosa es que una utiliza los hechos para explicar los milagros, y la otra los milagros para explicar los hechos. Si no se discutiera sobre la ciencia, no se generaran problemas y no se reflexionara sobre ellos, no tendríamos muchos de los grandes avances que hemos logrado como humanidad.

Tomando en cuenta lo anterior, tenemos como resultado tres reglas que como sociedad nos hacen difícil trabajar sinérgicamente, nos hacen incapaces de resolver nuestros problemas, y limitan nuestro potencial como seres humanos. ¿Es esto lo que queremos? Para mí no es un ideal, pero queda a decisión de cada persona. Es por esto que pienso que de vez en cuando sí es necesario romper las reglas, pero no para fastidiar a los demás, sino para generar un cambio positivo dentro de la sociedad.


Imágenes: http://avforum.no/forum/attachments/cd-sacd-dvd-audio/46084d1234625297-nirvana-bleach-bad-religion-no-control.jpg

http://www.dailystrength.org/people/319250/photos-videos/item/522146

Educando para no pensar

Dentro de lo más de 7 millones de ninis que reporta la SEP en el territorio mexicano, se encuentran varias ramas de la definición; existen los ninis que no consiguen algún trabajo pero lo están buscando; los que no se sienten motivados por hacer algo con sus vidas; los que han desertado de la escuela y no tienen oportunidad de regresar; y así sigue creciendo la lista.

De acuerdo al censo realizado por la INEGI en el 2005, los habitantes mexicanos de 15 años y más, en promedio cuentan con 8.1 grados de escolaridad, lo que es igual a un poco más del segundo año de secundaria. Lo que significa que un reducido porcentaje de la población decide y/o tiene la oportunidad de continuar con sus estudios hasta terminar con la educación superior.

Son varios factores los que influyen para que una persona se convierta en un nini y entre en alguna de las categorías mencionada anteriormente.

Éste sector crece de una manera alarmante y representa una amenaza para la “estabilidad” de la sociedad mexicana y para la vida de los mismos ninis. Al no contar con una base o una convicción por el desarrollo, lentamente la comunidad va perdiendo tanto fuerza como laboral, intelectual, económica, espiritual, etc. y va entrando en una depresión general que abarca los aspectos antes mencionados y más, de la cual un país difícilmente logra salir.

El combatir el conflicto social que representa el aumento de los ninis es una labor ardua que debe de ser planeada estratégicamente y con la colaboración de todos los miembros de la sociedad.

La triste realidad, es que son pocas las personas que quieren dedicarse a ser maestros, educadores o a impartir conocimiento de alguna manera formal en nuestro país. Los que estudiamos aspiramos en general a conseguir licenciaturas e ingenierías para poder conseguir un trabajo decente y tener un ingreso lo suficientemente basto para poder lograr una solvencia económica. Pocos tenemos dentro de nuestro plan de vida el volver a las instituciones que nos han formado para poder aportar algo a la sociedad, lo único que nos interesa es el bienestar propio. Y esto se ve reflejado incluso en las redes sociales, como por ejemplo en el grupo de Facebook: “Nesecito dinerooooo, un coche, una casa y un muuuy buen trabajo y YAA CON ESO LA ARMO!!!! =D”

Algunas de las personas que ya han logrado completar los estudios superiores, están conscientes de la importancia que tiene la educación para un país. Se preocupan por los jóvenes y por su desarrollo integro.

De los que vamos en camino a terminar, parece que se reduce la cantidad, ya que muchos sólo están en una institución para conseguir un papel que respalde que son útiles para algo. Pero el tener un papel que puedas colgar en tu pared no significa ser hábil, tener un rol útil definido para la sociedad o tener la preparación suficiente para enfrentar la realidad con la que todos chocamos constantemente.

Y de los que vienen, normalmente no tienen idea de por qué existen las escuelas porque es un concepto creado por el hombre. En general sólo se les da la impresión de que es parte de la vida y tiene carácter obligatorio, metiéndoles por fuerza los discursos de lo importante que es estudiar, pero sin argumentar de una manera adecuada el mensaje que se quiere transmitir.

Y a esto debemos agregarle que el contexto social en el que vivimos no es el óptimo para motivar a la gente a estudiar o a conseguir un empleo.

Omitiré nombres para respetar la intimidad de los involucrados, pero ha llegado a mí la información por parte de una maestra de quinto año de primaria en el Distrito Federal. La docente está sumamente preocupada por el futuro del país, ya que al preguntar a los pequeños qué es lo que quieren lograr en un futuro las respuestas que consigue son: “Ser narcotraficante, ahí está el dinero y el poder. Quiero tener muchos carros cuando sea grande y vivir la buena vida” o un sincero e inocente “No sé maestra, no se me ocurre nada”.

El panorama que estamos pintando para los que en un futuro se encargarán de regir el país, es uno en el que los actos ilícitos son la única opción de asegurar una vida decente y lograr sobrevivir en la jungla de la vida.

Dejando a un lado los trastornos que pueden ocasionar las drogas, los más jóvenes no son conscientes de todo lo que esto involucra y lo negativo que puede ser involucrarse en una empresa que opera contra la ley. O simplemente, pierden la capacidad de asombrarse y mostrarse consternados ante los posibles escenarios que se presentarían debido a que se encuentran constantemente bombardeados por ejemplos de violencia.

Y no sólo esto, también hay quienes buscan huir del país en busca de mejores oportunidades de vida ya que la oferta económica en el país no es muy amplia ni incluyente; pero el camino para poder llegar al otro lado está lleno de peligros, fraudes, abusos, etc.

Los migrantes ilegales arriesgan su vida de una manera impresionante, no sólo por el hecho de tratar de cruzar ya sea por el desierto o el río, sino que también por las fuerzas armadas (ya sean gubernamentales o no) que se pueden encontrar en el camino.

Además, cabe mencionar que muchas veces la preparación y/o disposición de los encargados de impartir educación en las escuelas públicas (y algunas privadas) no suele ser la más adecuada para que los estudiantes logren hacerse de un conocimiento aplicable.

Existe una gran barrera invisible entre las dos partes. Por un lado los maestros no muestran un interés por hacer de las clases algo dinámico, muchas veces ni siquiera conocen métodos para ejemplificar las lecciones del curso y hacerlas atractivas para la población a la que se enfrentan. Hay ocasiones en las que el profesor simplemente se limita a leer el libro de texto, sin preparar algo más para la clase. Y del otro lado, nos encontramos con los niños y jóvenes que se aburren al no tener una motivación por aprender. El abismo entre el alumnado y el profesor va creciendo y conforme el estudiante avanza en grados escolares, va mostrando menos interés por aprender, y más por salir para conseguir un trabajo que lo ayude a sobrevivir.

Lo que se logra con todo esto, es preparar sistemáticamente a las personas llenándolas de datos que no logran comprender del todo ni adquieren las herramientas para poder utilizarlos. No se enseña la utilidad de lo aprendido, por lo que el interés decrece en mayor proporción y muchas veces se opta por abandonar los estudios para trabajar.

Pero al ser tan limitada la oferta de trabajo y constantemente encontrarse con una sentencia de “Experiencia previa requerida” no funciona ni el hecho de desertar para ser activo económicamente, ni el de tener una preparación intelectual para fungir en el campo laboral.

Y por más dramático que esto pueda sonar, los hechos que planteo son solamente una parte de lo que contribuye a la formación de jóvenes y adultos que conforman el universo de los ninis; parte de esto influye a moldear actitudes de indiferencia que provocan un estado de producción cultural, económica y social poco relevante. De acuerdo a la sociedad de www.ninis.org hay quienes se contentan con ese estilo de vida, un estilo de vida bastante cómodo con la posibilidad de estudiar de manera permanente y tener la libertad de ingerir bebidas alcohólicas, fumar, fiestear, drogarse, ligar y tener relaciones sin la presión o la prohibición de los mayores.

Lo ya mencionado no lo es todo, pero si es una gran parte del problema. Al no tener la preparación ni la inteligencia suficiente como sociedad, nos estamos dirigiendo inevitablemente a una situación más difícil de superar. De no empezar a actuar y tomar una postura firme ante dicha situación, los problemas sociales se seguirán desencadenando y se construirán dentro de una complejidad aún mayor a la ya existente.

Reflexión acústica

Ya sea que una canción exprese o tenga un fondo de alegría, dolor, tranquilidad, tristeza, agresión, protesta, sexualidad, etc. hay ocasiones en las que podemos encontrar partes de una (por más pequeña que sea) que nos emiten un mensaje sumamente profundo.

Es normal decir “Estoy escuchando música” cuando te preguntan qué es lo que estás haciendo, pero muchas veces lo único que estamos haciendo es oírla. Pareciera que el gran problema que tenemos como humanos para lograr una comunicación efectiva no solamente lo aplicamos entre persona y persona, sino que viniendo de cualquier transmisor. Por lo regular tenemos un bajo nivel de atención y no nos concentramos en algo específico, no nos detenemos a preciar los eventos por mas minúsculos que puedan parecer.

Tratar de ir más allá de las palabras de un cantante y buscar darle un significado propio a nivel intelectual, espiritual o emocional a las canciones es algo bastante interesante y que hacemos tanto consciente como inconscientemente. Muchas veces nuestros artistas favoritos parecieran dar en el clavo sin darse cuenta; logran transmitirnos mensajes que pueden tener un valor enorme que nos pueden ayudar para desarrollar nuestro potencial humano a través de la reflexión.

Podría parecer no tener mucho sentido lo que estoy planteando, pero para poder darle un poco más de claridad pondré algunos ejemplos de lo que yo he logrado interpretar a través de algunas de las canciones que más me gustan.

Empezaré con uno de mis grupos favoritos Fall Out Boy y su canción Sophmore Slump Or Comeback Of The Year. El inicio de ésta canción es clave para ejemplificar mi perspectiva, y va así: “Are we growing up or just going down? It’s just a matter of time before we’re all found out. Take our tears put them on ice. Cause I swear I’d burn this city down to show you the light”. En la primera parte cuestiona si realmente “están” creciendo o simplemente “están” cayendo en picada, pero creo que esto es aplicable para todos tanto a nivel individual como a nivel grupal.

Es totalmente válido preguntarse en cualquier momento como persona ¿Realmente estoy logrando algo positivo con mi vida?, ¿Hacia dónde me estoy dirigiendo y hasta dónde quiero llegar con esto? Muchas veces nos vemos atrapados en un laberinto cuyas paredes han sido levantadas por los prejuicios de la sociedad, la familia y la cultura por la que nos encontramos rodeados; y para poder lograr salir de este laberinto exitosamente, es muy fácil retroceder y observarlo desde otra perspectiva, lo único que hace falta es un espacio en el que podamos reflexionar y pensar un poco sobre nuestras acciones.

Y como sociedad va lo mismo, es válido preguntarse en cualquier momento qué es lo que se está logrando y también es válido retroceder no sólo para tener una visión diferente, sino que para tomar otro rumbo recordando lo ya aprendido de experiencias anteriores.

Cada vez tenemos más avances tecnológicos, nuevos aparatos, más medios de comunicación que resultan más eficaces al momento de cumplir su objetivo primordial, más formas de entretenimiento que se van volviendo más didácticas… pero pareciera que lo único que nos preocupa es el efecto inmediato y no lo que puede suceder a largo plazo. Sí, es bastante entretenido tener una consola de videojuegos para la cual no se requieran controles, o tener un reproductor mp3 para el cual no sea necesario más que un simple toque con los dedos en la pantalla, o incluso una televisión para ver nuestros programas y películas favoritas en 3D; pero ¿Cuál es realmente el costo de todo esto? Al paso que se desarrolla la tecnología se deja atrás la consideración por el medio ambiente (para mencionar un ejemplo) y cada vez más y más productos son desplazados por las nuevas versiones, generando basura y disminuyendo nuestra calidad de vida. Sería bastante pertinente como sociedad redefinir el concepto que tenemos acerca del desarrollo y ver hasta dónde nos aguantarán nuestros cuerpos y en especial nuestro planeta con este estilo de vida.

Después cantan la parte de “Take our tears put them on Ice. Cause I swear I’d burn this city down to show you the light” (Toma nuestras lágrimas y ponlas en hielo. Porque juro que quemaría esta ciudad para enseñarte la luz) Esta parte la entiendo como que las cosas pueden llegar a estar tan mal y tan desastrosas que seríamos capaces de tirarlo todo para que veamos la realidad a la que nos estamos afrontando. Muchas veces somos cegados por anuncios bien planeados y estrategias mercantiles bien pensadas de inicio a fin. Pero lo importante es tratar de ver el beneficio de seguir lo que se nos recomienda, ver que tanto necesitamos lo que no están proponiendo como el mejor estilo de vida, lo que me lleva a la siguiente parte de la canción: “Cause I’ll keep singing this lie if you’ll keep believing it” (Seguiré cantando esta mentira mientras tú la sigas creyendo) Mientras nosotros decidamos seguir las recomendaciones que terceros nos hacen respecto a la forma en la que tenemos que vivir la vida, seguirán alimentándonos con distintos productos y métodos que regirán nuestro destino. Es más importante ser quien realmente se es, a tratar de ser lo que los demás quieren o esperan que seas.

Por el rumbo que estamos tomando como sociedad, pareciera que estamos llenándonos de absurdos; y con esto paso a una canción de una muy buena artista: Funhouse de P!nk. Una parte de la canción va así: “This used to be a funhouse, but now its full of evil clowns” (Esto solía ser una casa de diversiones pero ahora está llena de payasos malvados) Aplicarlo a nuestra sociedad como mexicanos duele, pero es la realidad. Antes las cosas solían ser un tanto más simples y se podía vivir con un cierto grado de tranquilidad con la promesa de un futuro próspero (aunque nadie lo podía asegurar), pero ahora pareciera que sale cada personaje que poco a poco va afectando a la sociedad. Pero también es aplicable a nosotros como individuos, pareciera que cuando éramos más jóvenes las cosas nos divertían de una manera más sencilla y ahora cada vez buscamos cosas más atrevidas, riesgos más altos y escapes a nuestra realidad que poco a poco se van transformando en nuestros demonios, demonios que nosotros mismos hemos decidido adoptar y alimentar por medio de la indiferencia.

Al estar cada vez más inmersos en este mundo de incertidumbre, al cual nos hemos unido de una manera involuntaria en inconsciente, pero nos mantenemos ahí de una manera consciente, nos tratamos de tranquilizar mintiéndonos a nosotros mismos. Hay que aceptarlo, como seres humanos nos da miedo tratar de hacer un cambio en nuestras vidas y experimentar cosas que parecen ser positivas, las vemos como aburridas, pero realmente son las cosas más sencillas las que valen la pena y hay ocasiones en las que es necesario tomar decisiones de peso para lograr disfrutarlas. Es con esto con lo que me dirijo a la próxima artista Emiliana Torrini y su canción Big Jumps.

Emiliana nos transmite un mensajes muy bueno dentro de ésta canción: “Oh make some big jumps big jumps, You afraid to break some bones? Come on make some big jumps, big jumps life is yours alone. You hold your head up head high like you think I do” (Oh haz grandes saltos, ¿Tienes miedo de romperte algunos huesos? Vamos haz grandes saltos, la vida es tuya solamente. Mantienes tu cabeza arriba como piensas que yo lo hago)

Entiendo esta canción como una invitación explícita a tomar decisiones trascendentales en la vida; una invitación a no imitar completamente a los demás sino que tratar de poner atención a los ejemplos positivos y tomar partes de ellos para aplicar nuestros propios métodos y poder tener un crecimiento y un desarrollo como seres humanos. También entiendo que no hay que tener miedo a “romperse algunos huesos” ya que lo importante no es que tan duro se cae, sino el arte de saber levantarse después de haber tropezado.

Muchas veces nos vemos reprimidos por burlas y comentarios que pueden afectar nuestra fuerza de voluntad, no nos atrevemos a dar un gran salto en nuestra vida por miedo a desencajar en la sociedad, a ser rechazados o a ser vistos como “rebeldes” y ser menospreciados por un gran sector de la sociedad (a pesar de que nuestras acciones parezcan ser las correctas para nosotros, al entrar en conflicto con los intereses de los demás se pueden dar confrontamientos de alto rango).

Una canción que se puede ligar al hecho de dar grandes saltos en la vida es la canción de Rihanna titulada Russian Roulette. A pesar de ser una canción con un contenido algo fuerte (habla sobre jugar a la ruleta rusa) pienso que en verdad se le puede sacar provecho al escucharla. I’m terrified, but I’m not leaving. Know that I must pass this test, so just pull the trigger” (Estoy aterrorizado (a), pero no me iré. Sé que debo pasar ésta prueba, así que sólo jala el gatillo.) Habla sobre cómo simplemente hay que afrontar las cosas, a pesar del miedo que nos pueda dar hacerlo es necesario para poder seguir con nuestras vidas de una manera saludable. En caso de decidir no hacer las cosas, probablemente terminemos arrepintiéndonos por no haber aprovechado la oportunidad cuando se presentó y por ende terminamos tomando caminos cada vez más complejos. Como bien diría Alejandro Jodorowsky “Entre hacer y no hacer, es mejor hacer”.

Muchas veces por estar ensimismados en este miedo a la reacción de los demás individuos, no logramos hacer de nuestra vida un camino de felicidad, paz y claridad, sino que vamos hundiéndonos en la confusión cada vez más y más. Es por esto que es importante reflexionar sobre nuestra posición actual hacia dónde vamos y hasta dónde queremos llegar. Como bien dice RihannaAs my life flashes before my eyes, I’m wondering will I ever see another sunrise? So many won’t get the chance to say goodbye, but it’s too late to think of the value of my life” (Y mientras mi vida pasa como un flash frente a mis ojos, me pregunto si volveré a ver otro amanecer. Muchos no tendrán la oportunidad de despedirse, pero es muy tarde para pensar en el valor de mi vida) Aunque esta parte es bastante fuerte, puedo rescatar algunas partes: “muchos no van a tener la oportunidad de despedirse” lo tomo como un muchos ni siquiera tendrán la oportunidad de “saludar”, como que muchos por temor a realizar las cosas que quieren hacer no podrán vivir su vida plenamente y como bien dijo alguna vez William Wallace “Every man dies – Not every man really lives” (Todos los hombres morimos, no todos los hombres realmente viven)

Y respecto a la parte de no tener tiempo para pensar sobre el valor de nuestras vidas, muchas veces tenemos que tomar decisiones trascendentales sin tener la oportunidad de tomarnos el tiempo de pensar en el valor de nuestras vidas. Cada vida es única y sumamente especial, pero generalmente hay que tomar ciertos riesgos o sacrificar algo para poder obtener algo bueno a cambio. Una frase que me agrada bastante es y aplica a esto es la de “Como no sabían que era imposible, lo hicieron” (Anónimo). Al no tener esta sensación de imposibilidad, o al ni siquiera tener la oportunidad de detenerse a pensar sobre algo, se pueden lograr hacer cosas realmente impresionantes.

A decir verdad, cada canción puede tener un significado especial para cada persona debido a la ocasión en la que la escuchó, lo que estaba sintiendo al momento de oírla por primera vez, por la melodía, etc. Estoy seguro de que las canciones que he citado, pueden tener partes aún más interesantes o para algunas personas las partes que cité pueden tener significados totalmente diferentes y alejados de lo que yo alcanzo a entender.

Creo que vale totalmente la pena tratar de buscar un significado profundo en las cosas que hacemos, reflexionar para poder estar en contacto con nosotros mismos y ver qué es lo que estamos haciendo y qué necesitamos hacer realmente.

Todos tenemos un universo en nuestra cabeza, pero si nos tomamos el tiempo suficiente, podemos irlo conociendo poco a poco para poder lograr tener una mayor calidad de vida. Analizar la música es sólo una parte de todo lo que tenemos a nuestro alrededor para ver cómo es que nos identificamos unos con otros, tratar de ver si nuestras ideas congenian con los demás y analizar el porqué de los actos propios y de los demás. Es esencial como seres humanos el socializar y entendernos a nosotros mismos por medio de los demás y una buena manera de empezar es poniendo atención a los detalles que nos rodean día con día, y ¿Por qué no? Empezar con la música, un placer universal.

Sobre el matrimonio y la adopción entre homosexuales

Un tema bastante controversial, lleno de discusiones y variados (y por qué no, contrariados) puntos de vista. ¿Es correcto que una pareja del mismo sexo contraiga matrimonio? ¿Es sano? ¿Es apropiado para ellos y para la sociedad? ¿Qué consecuencias puede traer? ¿Acaso tienen derecho las parejas de homosexuales a contraer matrimonio?

Creo totalmente que todas las personas tienen el derecho a estar con una pareja que les corresponda emocionalmente y estén de acuerdo en mantenerse unidos. En una pareja donde en verdad existe amor, existe respeto y un auténtico compromiso de un individuo por el otro. Existe esta seguridad de tener un apoyo incondicional, la confianza mutua y la alegría de poder compartir algo junto a un ser querido que se ha escogido para que forme parte de nuestra vida. Y el tratar de ir contra el amor sincero sería verdaderamente un crimen, ya que el amor es una fuerza vital para nosotros como seres humanos.

¿Creo que los homosexuales tienen derecho a casarse? Sí, en definitiva creo que el derecho de contraer matrimonio debería de ser algo igual para todos, ya que es una forma de demostrar al mundo el afecto que se tiene por otra persona y hacer las cosas públicas y oficiales. ¿Pienso que tiene sentido el que dos homosexuales quieran casarse por medio de la Iglesia? Realmente, no.

El casarse por medio de la Iglesia puede ser algo significativo para una pareja de homosexuales, pero la Iglesia es un ente que durante ya bastante tiempo los ha estado tratando de “eliminar” de la sociedad y los ha tachado de impuros y pecadores. Comprendo que puedan existir personas homosexuales que al mismo tiempo se sientan identificadas con una religión y lo respeto, pero no entiendo el hecho de tratar a como por todos los medios el hecho de ser reconocidos por una institución que en sus bases (según las interpretaciones de gran parte de sus miembros) niega las creencias de una persona.

Considero como una agresión por parte de la Iglesia los comentarios y las opresiones que se tienen hacia miembros de la comunidad basándose en sus preferencias sexuales y a pesar de que no veo como obligación de esta institución el unir a dos personas en sagrado matrimonio tampoco veo el impedimento, ni la necesidad de agredir. Además, como sociedad debemos de respetar y aceptar que existen partes que nos van diferenciando y que gracias a esto podemos tener una mayor riqueza cultural, mayor pluralidad y mayor conocimiento. (Por este lado sí veo el sentido de la lucha de los homosexuales contra la Iglesia por ser reconocidos como seres humanos)

Veo bastante difícil el hecho de que devotos de la religión acepten ir contra las creencias generales del pueblo (aunque se da en algunos estados, por ejemplo Oaxaca) pero la verdad es que la sociedad en sí ya no es realmente una sociedad de valores, al menos no cuenta realmente con los valores antiguos de una sociedad conservadora, aunque al mismo tiempo trata de serlo. Es algo bastante contradictorio el hecho de que se les niegue a dos personas unirse públicamente por amor pero que a las personas que se unen por la mima razón se les permita hacerse una serie de barbaridades la una a la otra.

Actualmente los matrimonios duran cada vez menos y esto es si es que llega a haberlos. Es ahora de lo más normal escuchar que dos novios se casaron con “niño de compromiso” en vez de anillo de compromiso; la promiscuidad entre adolescentes y la presión social que existe sobre los jóvenes para tener relaciones es impresionantemente alta. Vivimos rodeados de mensajes subliminales y explícitos que nos dicen que debemos de tener sexo para no ser “bichos raros”, que es una necesidad fundamental y que es lo más normal del mundo; pero a pesar de la verdad que pueda existir dentro de estos argumentos, también viene la parte de la responsabilidad y de la conciencia como seres sociales, de una ubicación en la realidad y de el acomodo de prioridades y de la jerarquización de las mismas, cosa de la que normalmente no se nos habla o en que caso de que se haga es de una manera poco atractiva para nosotros como jóvenes.

Sinceramente creo que para poder casarse debería de haber otras consideraciones además de la orientación sexual, consideraciones que aplicaran también para las parejas heterosexuales; consideraciones que se deberían de hacer de manera personal como por ejemplo ¿Realmente amo a esta persona, o simplemente estoy enamorado y disfrutamos del sexo? Porque tristemente es en lo que se están basando las relaciones actuales, muchas veces no llegan a ir más allá de lo físico y de lo material, se quedan en esa parte y cuando “el amor se acaba” se dan cuenta de que no es realmente lo que querían/creían y les quedan dos opciones: seguir con ese engaño y sufrir hasta que exploten o divorciarse.

Digo que este tipo de consideraciones deberían de ser personales porque afrontémoslo, ¿Quién realmente tiene la calidad de juez para decir si entre dos personas existe amor auténtico? Eso se deja a consideración de cada pareja y sería raro que alguien pudiera intervenir, porque cuando no se pide una opinión personal se puede ofender gravemente y sólo se genera violencia.

Por otra parte si el fin del matrimonio entre dos homosexuales no es el hecho de dar a conocer al mundo que se aman profundamente y que están en una relación de entendimiento, y más bien su objetivo es el de adoptar la cosa me resulta un poco más compleja.

Para empezar el proceso de adopción tanto para heterosexuales como para homosexuales debería de ser un proceso intensivo de años y de estudios tanto a la pareja como a los niños. A la pareja se le deberían de hacer estudios psicométricos, ver que tan estable es la relación, la salud y la higiene que existe, la sustentabilidad económica, el estilo de vida, las actividades que se frecuentan y las que se tendrían que sacrificar para que pudiera vivir tranquilamente un infante en el hogar, etc. Y al niño se le debería de hacer un estudio médico principalmente para ver qué pareja es la más apropiada para adoptarlo (en caso de que tenga alguna enfermedad, necesita tener la certeza de que podrá ser atendido de una manera digna).

Además de evaluar a la pareja antes de adoptar (supongo que mínimo deberían de ser sesiones a lo largo de 1 o 2 años) se tendrían que hacer chequeos después de haber entregado el niño a la pareja para asegurar que el entorno en el que se está desarrollando sea un entorno saludable para él o ella.

Para criar a un hijo pienso que lo más importante es enseñarle el mundo al pequeño con tacto y con amabilidad, enseñarle no lo bueno y lo malo, sino las consecuencias de los actos más complejos cuando el niño demande una explicación. Es importante dejar a cada ser humano descubrir el mundo por su propia cuenta, dejarlo que por medio de los sentidos vaya conociendo este entorno tan complejo que lo rodea y enseñarle de una manera positiva a levantarse una vez que se haya caído o tropezado.

Si un infante es criado con amor, se le da la atención necesaria, se le explican las cosas con la verdad cuando demanda una explicación (claro está que esto último tomando en cuenta el nivel de comprensión de la criatura) y lo más importante de todo, se le permite ser lo que es sin tratar de imponerle una identidad y llenarlo de etiquetas y reforzando la presión que ya existe por parte de la sociedad, no veo en qué forma podría verse afectado el niño. Sí, es importante darle a conocer a un hombre que es hombre y afirmar su masculinidad; y lo mismo va para las mujeres, es importante enseñarles sobre su feminidad, pero (bajo la lógica que percibo actualmente en la sociedad) esto tal vez se puede lograr por medio de apoyo y de la permisión del acercamiento y ejemplificación de figuras paternas o maternas (según sea el caso ausente).

Es difícil lo que planteo, sí. Pero también es difícil se madre o padre soltero, o tener a un hijo en un ambiente hostil en el que lo único que se genere a sí mismo sea un alto nivel de desconfianza y de inseguridad, una baja autoestima vamos.

Además, ¿Qué ganamos como sociedad al reprimir la homosexualidad? ¿Hombres que odian a las mujeres y viceversa?, ¿Abusadores sexuales que tratan de desahogar sus deseos reprimidos?, ¿Violadores y adictos al sexo que buscan satisfacer una necesidad que han tenido desde pequeños, o peor aún desquitarse del abuso que ellos mismos sufrieron? La represión es simplemente un método para alimentar un círculo vicioso. Es como tratar de deshacerse del leño y apagar la fogata al mismo tiempo, echando más madera al fuego (y sobre de todo esto, seguir talando árboles).

Pero también queda otra parte muy importante, la parte de la sociedad. Como sociedad no parecemos estar listos para conocer a una persona con dos papás o dos mamás, pero realmente, ¿Cuándo se está listo para algo? Un gran problema que tenemos como sociedad es la falta de educación y todos estos tabúes (principalmente sobre la sexualidad en lo que respecta a este tema) y debemos de combatirlo primero, no sólo para que los homosexuales puedan adoptar, sino que para que podamos desarrollarnos como sociedad.

Y si el objetivo de adoptar es conseguir la aceptación de la sociedad como “parejas normales”, eso sí se me haría tremenda barbaridad. El tratar de usar a un pequeño para ser aceptados por la sociedad es un abuso totalmente tanto físico como mental del mismo. No se debe condicionar la libertad y los derechos de alguien por querer ser aceptados en la sociedad, me resulta algo sumamente enfermizo.

Es difícil y casi imposible el hecho de agradarle a todos y darle gusto a todos, porque somos hemos sido educados como seres individuales y con distintos intereses. Si se adopta, debe de ser una acción fundamentada en amor y en la racionalidad, en ver si realmente se le puede dar a un tercero todo lo que necesita para tener un desarrollo humano sano y digno.

El hecho de que en México se haya aprobado tanto la adopción como el matrimonio entre parejas del mismo sexo es un hecho realmente impresionante. Al no tener la cultura ni la apertura en general como sociedad, esto fue una acción muy atrevida, pero es algo que en principio veo como algo positivo para el desarrollo porque sinceramente la represión no ayuda a nadie, es tiempo ya de que tratemos de progresar en distintos ámbitos, porque la base del desarrollo de un país se encuentra en sus personas.

En conclusión, creo que el matrimonio y la adopción entre homosexuales (hipotéticamente hablando) son tan válidos como el matrimonio y la adopción entre heterosexuales. La situación es ver que tan sana es la relación entre pareja (y esto depende de los que conforman la pareja y no tanto de la sociedad) y en ver que tan apropiada es para el niño la adopción, porque a fin de cuentas si se adopta es para llenar de amor al infante y transmitirle los conocimientos que lo puedan hacer una gran persona, no de satisfacer el capricho de tener un hijo. (O al menos considero que así debería de ser)