miércoles, 17 de noviembre de 2010

Vacas en paz, mundo feliz

Las personas que vivimos a merced de la cultura occidental, tenemos arraigada la idea de que el consumir leche y otros productos lácteos es benéfico para nuestro organismo, ya que nos la venden como una excelente fuente de calcio que nos ayuda a crecer “apropiadamente” y a desarrollar nuestros huesos.

Además, gran parte de nuestra dieta se basa en el consumo de la carne producida por éste animal, por lo que no es de sorprenderse que 700 millones de personas sobrevivan gracias a la ganadería o que únicamente en la Unión Europea y Japón combinados existan aproximadamente 35.4 millones de vacas.

Pero a decir verdad, de acuerdo a estudios que se han realizado durante los últimos años se ha demostrado que lejos de lograr tener una mejor calidad en nuestra nutrición; el hecho de consumir los productos que nos aporta éste noble animal son nocivos para nuestra salud.

Somos los únicos animales que tomamos leche durante gran parte de nuestra vida y la conseguimos explotando a una raza ajena. Se ha demostrado que los seres humanos únicamente necesitamos tomar leche (y materna) durante los primeros años de vida, ya que dentro de ésta viene información genética que indica a nuestros órganos cuánto deben de crecer.

Al consumir leche proveniente de otro mamífero, con carga genética distinta, nuestro organismo se ve afectado. El crío de una vaca es más grande y pesado que un bebé humano, por lo que es lógico que el mensaje que recibe genéticamente a través de la leche lo ayude a crecer más, pero esto no siempre significa lo mejor.

Además de propiciar un crecimiento acelerado en las personas, es estimula el crecimiento de hormonas (tanto benéficas como cancerígenas) propiciando así el desarrollo de enfermedades y situaciones tales como la adolescencia adelantada y un proceso de envejecimiento más veloz.

Por el resto de nuestra vida, seguimos necesitando ingerir calcio, pero el tratar de obtenerlo a partir de los productos lácteos es uno de los medios menos eficientes que existe. Hay otras alternativas que podemos encontrar fácilmente dentro de los vegetales y los granos.

De acuerdo a la página tips4mums.com y su artículo 25 razones para no tomar productos lácteos la leche es sometida a múltiples procesos tal y como lo son: la pasteurización, la congelación, adición de pesticidas, adición de herbicidas, etc.; lo cual reduce drásticamente la cantidad de vitaminas y enzimas que son necesarias para digerirla.

Si no fuera por estos procesos, la leche llegaría a nosotros con una gran cantidad de toxinas debido a que todos los mamíferos las liberan a través de la misma; y llegaría con una cantidad de sangre mayor a la que ya contiene (en USA se permite que la leche tenga entre 1 y 1.5 millones de glóbulos blancos por mililitro)

El beneficio de someter el producto a éstos tratos no resulta ser muy grande, ya que de igual manera se siguen manteniendo en la leche sustancias tal como la caseína (cola muy poderosa que llega a ser utilizada para pegar muebles) que producen infecciones en nuestro cuerpo y producción excesiva de mucosa.

Y no sólo se generan infecciones y/o enfermedades en el sistema respiratorio, sino que también se han demostrado la relación que existe con el consumo de leche y problemas como la diabetes, problemas cardiovasculares, el sobrepeso, los principales cánceres de colon, cáncer de próstata, cáncer de mama, anemia, osteoporosis, estreñimiento, etc.

Si bien es cierto que la leche de vaca contiene una mayor cantidad de calcio, lo que no sabemos generalmente es que se necesita una cantidad de magnesio suficiente para poder absorber apropiadamente el calcio, por lo que por más calcio que exista en el producto, no la podemos aprovechar de manera adecuada.

Otro factor que dificulta la apropiada absorción del calcio es la existencia de alimentos ácidos en nuestra dieta, entre ellos: la leche. Paradójicamente la leche contiene ciertas proteínas que para poder ser procesadas adecuadamente necesita bicarbonato y citrato de calcio, sustancias que son tomadas por nuestro organismo de nuestros huesos.

A pesar de ser tan contraproducente el hecho de consumir leche, en Latinoamérica éste negocio es uno de los más dinámicos y amplios.

Brasil cuenta con el segundo rebaño vacuno más grande del mundo, después de la India, con aproximadamente 160 millones de bovinos. Cabe destacar que en éste país se encuentra la selva amazónica, el mayor procesador natural de bióxido de carbono.

Debido a la ganadería, la selva amazónica se ha visto deforestada aproximadamente en un 70%, lo que ha traído, trae y seguirá trayendo grandes consecuencias para el mundo por el cambio climático.

Y no sólo la industria ganadera contribuye a la tala excesiva de árboles, sino que por sí misma contribuye al deterioro de nuestro medio ambiente. Se ha calculado que de todo el óxido nitroso (que produce 296 veces más el calentamiento que el CO) producido por los humanos, el 65% se debe a la actividad ganadera.

Además, una vaca sola produce entre 100 y 200 litros de metano diariamente, lo que significa que tranquilamente una vaca al año es capaz de producir hasta 73 mil litros de éste gas. Y lo más alarmante es que el metano es el principal gas de efecto invernadero, con una presencia en la atmosfera de 0.0017% (en los modelos tradicionales, en modelos más especializados el porcentaje atmosférico se eleva hasta un 1/3 del total de gases).

Un kilo de metano tiene el mismo efecto que 21 kilos CO2 y además calienta 23 veces más la atmosfera que el CO2 ya que su formación molecular le permite la absorción 20 veces mayor (comparado con el CO2) de las radiaciones infrarrojas.

Por si fuera poco, se estima que para producir un kilo de carne de res, todo el proceso consume alrededor de 13,000 litros de agua, contaminando además parte de la misma debido a los procesos químicos involucrados.

Las vacas también se ven afectadas, ya que son explotadas al máximo para “aprovechar” todas las bondades que podemos conseguir de ellas (carne, piel, lácteos, etc.) y su leche es robada para nuestro consumo, dejando así a sus críos débiles (y muchas veces a propósito para vender carne de ternera) y sin una oportunidad de desarrollarse apropiadamente.

Existen muchas personas preocupadas por ésta situación. Incluso artistas como la cantante P!nk, quien en su último video (Raise your glass) muestra a una hilera de mujeres con succionadores puestos en sus pechos a fin de alimentar al crío de una vaca.

Nos podemos dar cuenta de que la actividad ganadera prácticamente trae pocos beneficios en comparación de los daños que puede causar, y las culpables no son precisamente las vacas.

Si bien es cierto que mucha gente depende de ésta actividad, también lo es que nos está trayendo muchos problemas como raza por lo que deberíamos de empezar a ver en qué manera se puede ayudar a todas esas personas a fin de que puedan dejar ese estilo de vida.

Por lo que también es necesario empezar a cambiar nuestros hábitos alimenticios, no sólo para respetar los derechos de los animales y darles un trato más justo, sino para reducir la cantidad de enfermedades que podemos desarrollar y ayudar a combatir las causas y efectos del cambio climático.


Imagen recuperada de: http://blogs.que.es/ilusiones-perdidas/2009/5/15/la-eocnomia-explicada-vacas

Imagen de "Raise your glass" por P!nk

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