Es bien sabido por todos nosotros que en México y el mundo existe una fuerte inclinación por las costumbres machistas, en las que se pone al hombre como el centro del universo y se deja a la mujer a un lado; pero la cosa no termina aquí, se empodera al hombre de tal manera que se llega a creer el cuento de que es la raza superior y que por el simple hecho de ser hombre es incuantificablemente más inteligente que las “razas inferiores” y que tiene el derecho de controlar todo lo que está a su alrededor.
A partir de ésta mentalidad se han derivado problemas (principalmente en la cultura occidental) que permiten intensificar las costumbres de consumismo, de competitividad, de sociedades violentadas, entre otras.
En algunos países que están “desarrollados” la mujer ha logrado rebasar los límites impuestos por el machismo, logran conseguir educación y un trabajo que satisfaga sus intereses.

Pero muchas veces los principios del feminismo se han mal logrado, ya que en vez de llegar a una equidad de géneros lo que se hace es poner ahora a la mujer por encima del hombre debido a su capacidad superior para sustentar el hogar y por su acervo cultural; lo cual está propiciando una cultura sexista totalmente retrógrada.
La mujer intrínsecamente tiene derecho a las mismas libertades que tiene el hombre, pero en una cultura consumista donde más (poder, dinero, bienes, etc.) significa mejor, es difícil dar paso a un ambiente de igualdad.
Pero dejando a un lado los países que ya han ido “superando” el machismo, son pocos los países que por lo menos reportan los actos de violencia cometidos contra las mujeres.
Con el machismo, las mujeres son gravemente afectadas debido a los abusos (en todos los sentidos) que se propician con este pensamiento; se les condiciona su forma de ganarse la vida, su rol en la casa, en la sociedad, en la familia, su manera de actuar, pensar, sentir y vestir, etc.
Pero también a los hombres se les afecta, ya que al tener un concepto ideal de lo que significaba ser el macho en la especie, se ha ido encarcelando la libertad de ser de éste género, prohibiéndole desempeñarse en distintas actividades y limitando su capacidad emocional, su sentido artístico y seguramente algunos otros aspectos.
Debido a estas formas que se fueron aceptando como modo de vida, las sociedades se fueron haciendo muy cuadradas rechazando cualquier tipo de experimentación por parte de un miembro de las mismas.
Ha influido de tal forma, que la gente que ha llegado a puestos públicos-políticos (entiéndase política como la actividad para regular las diferencias en la sociedad) tiene una mentalidad sumamente estrecha y provocan mediante su trabajo que se sigan dando una serie de injusticias por parte de violadores de los derechos humanos.
Pero la discriminación no solamente se da por parte de los hombres hacia las mujeres, sino que también por parte de las mujeres a ellas mismas.
Es increíble ver lo que sucede en algunos estados de la República mexicana, por ejemplo: Guanajuato.
Es comprensible que por el hecho de haberse desarrollado en una sociedad tan conservadora como lo es la comunidad guanajuatense, se tengan ciertos prejuicios acerca de lo que es aceptable o no para una mujer, pero lo que no logra cuadrar en el concepto actual de libertad, es que la directora del Instituto de la Mujer en Guanajuato diga que una mujer con tatuajes y perforaciones y tatuajes es un ejemplo de la pérdida de valores en la sociedad; peor aún es que compare ésta acción con marcar a las vacas.
Y como este caso se presentan muchos más, por ejemplo en la ciudad de Irapuato, Guanajuato a las mujeres se les sigue considerando como las esclavas de la casa, las que tienen que atender a la familia y tienen que sacrificarse por la felicidad de los miembros de la misma. Me consta de facto que las leyes para la protección a la mujer son meramente un ideal, no una realidad.
Además de que es anticonstitucional agredir físicamente a alguien, supuestamente las leyes protegen a la mujer y a la familia, pero la realidad demuestra lo contrario.
Omitiré los nombres de un caso para respetar la intimidad de la persona:
Una mujer fue golpeada por su esposo repetidas veces, y más de una vez mientras él se encontraba en estado de ebriedad. La señora decidió en un par de ocasiones presentar denuncias de agresión en las organizaciones correspondientes para después proceder a los trámites de divorcio.
Al momento de presentar éstas evidencias, lo que se le contestó fue un “Seguramente usted provocó a su esposo, usted debe comportarse para que él sea feliz. Además una denuncia es de 2008 y otra de 2010, por ley no debe de pasar mucho tiempo entre una agresión y otra, muchas veces las mujeres merecen ser golpeadas para recordarles su lugar.”
Lo más aberrante es que algunas de estas respuestas fueron dadas de una mujer a otra. Pero es algo de esperarse, ya que la misma cultura enseña a las mujeres los roles que “deben” acatar por lo que permiten el abuso a sus derechos.
Lo que no es aceptable, es que una miembro del cuerpo que se encarga de hacer justicia, tenga una mentalidad tan cuadrada que permita éste tipo de barbaridades.
Para poder representar a un país y velar adecuadamente por los intereses de su pueblo, no es posible adoptar conductas que propician la violación de los derechos humanos ni conductas anticonstitucionales.
Al vivir en una sociedad machista, de cierta forma ya no es de sorprenderse escuchar este tipo de historias.
Y a pesar de los grandes esfuerzos de algunas personas, se sigue abusando de la mujer y generalmente hay más personas involucradas que también sufren por la situación (llámese madre, padre, hermanos, hijos, etc. de la víctima)
Ya han pasado bastantes décadas como para que se siga teniendo una mentalidad tan primitiva, no es coherente que un país como México que busca luchar contra el crimen organizado no busque luchar en primera instancia contra los crímenes que cometen los mismos encargados de salvaguardar la integridad humana y defender los derechos humanos.
Ésta guerra de los sexos es retrógrada pero no ha pasado de moda. Es necesario darle una resolución y pronto si es que se quiere progresar en algún momento.
Pero será algo realmente difícil, ya que en varios países por todos lados se motiva a los hombres a vivir bajo este esquema en el que un género va detrás del otro y generalmente el femenino detrás del masculino.
Triste, pero cierto.
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